Emigró de México a EEUU y rápidamente se dio cuenta de cuál era el negocio: Una exitosa funeraria

Hugo Sánchez llegó siendo un adolescente Estados Unidos y pronto se dio cuenta que el negocio de servicios funerarios era lo suyo

Emigró de México a EEUU y rápidamente se dio cuenta de cuál era el negocio: Una exitosa funeraria
Hugo Sánchez, empresario mexicano - estadounidense Cortesía: La Opinión

Un hombre que emigró de México a Estados Unidos cuando tenía 14 años terminó convirtiéndose en empresario, pero no de cualquier negocio, sino de una funeraria.

Lo que para muchos no es siquiera una opción, fue una muy buena oportunidad que aprovechó Hugo Sánchez Laurel, que al llegar a Los Ángeles su familia se estableció en el sur centro, lugar que carecía de buena reputación debido a la infestación de pandillas y crimen.

Así lo destaca Jacqueline García para La Opinion.

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Hugo es originario del estado de Colima y emigró a Estados Unidos con su madre y dos hermanos cuando tenía 14 años. En Los Ángeles la familia se estableció en el sur centro, lugar que carecía de buena reputación debido a la infestación de pandillas y crimen.

Sin embargo, este no fue obstáculo para que Hugo se aplicara en la escuela; aprendió el idioma y se sumergió en la cultura. Todo con el sueño de algún día poder ser un ingeniero de desarrollo inmobiliario.

No obstante, su sueño se vio frustrado al graduarse de la secundaria en el 2005 cuando se dio cuenta de la importancia de tener “papeles”.

La universidad ya no era una opción y él debía comenzar a trabajar.

“Cuando quise aplicar a mi primer trabajo en una compañía me pidieron documentos y se dieron cuenta que mi seguro social no era bueno y ni me lo regresaron”, recordó Hugo, de 33 años. “Después a los 18 o 19 años obtuve una pasantía con un ingeniero y me fue muy bien pero como dos años después corrieron mis papeles y ya no pude trabajar”.

Ya casado y con un hijo recién nacido, Hugo comenzó a enfrentar los estragos de la recesión del 2007. Los raquíticos ingresos de la pareja apenas les permitían cubrir sus necesidades básicas y tuvieron que desprenderse de lo material.

“Ya no había dinero, no podíamos hacer los pagos de los carros y dejamos que las compañías de reposesión se los llevaran”, aseveró el ahora empresario.

“Entonces ahorramos 200 dólares y con eso me compré una bicicleta”, contó Hugo quien nunca se dio por vencido.

El joven dijo que un tiempo atrás ayudó a un conocido a hacer un video con fotos (slide show) para mostrarlo en el velorio de un familiar fallecido. Los asistentes quedaron sorprendidos con el trabajo de Hugo y él no dejó escapar la oportunidad.

Y fue así que con bicicleta y el video en mano, como demo, Hugo visitó varias funerarias para ofrecer sus servicios de servicios de video.

“Antes era más fácil porque no era muy común tener los videos”, indicó Hugo quien entonces comenzó un trabajo independiente ofreciendo videos en las funerarias.

“Un día alguien vio el video y me ofreció un trabajo en una funeraria de tiempo completo”, recordó Hugo.

Un llamado para ayudar

Ya establecido en su empleo en la funeraria, Hugo dijo que todavía recuerda vívidamente aquel momento cuando por primera vez lo enviaron a recoger un cuerpo para llevarlo a la funeraria.

“Entré por las puertas de esa casa y me llegó mucho, primero porque yo era un extraño para ellos y al envolver a su ser querido con mi compañero, sentí que ellos querían tomar parte, les dijimos a los familiares si nos querían ayudar y ellos aceptaron”, contó Hugo.

Hugo dijo que desde el comienzo de su trabajo en la funeraria le encontró “el amor” a la industria inmediatamente. No obstante, él también sabía que al paso de los años, y ya con dos hijos, se estaba estancando ya que no tenía aumento salarial ni beneficios y la falta de documentos le impedía hacer cambios drásticos.

Fue en el 2012 que Hugo, al igual que miles de jóvenes indocumentados en el país, recibió la importante noticia que el presidente Barack Obama anunció la Acción Diferida para Los Llegados en la Infancia (DACA).

Tan rápido como pudo, Hugo reunió todos sus documentos, contrató a un abogado y solicitó su DACA.

“Entonces alguien me ofreció otro trabajo en otra funeraria y mi salario fue duplicado”, dijo Hugo.

Contento pero no conforme, Hugo trabajó dos años más en esta segunda funeraria hasta que en el 2017 decidió tomar un paso arriesgado.

“Renuncié a mi trabajo y decidí que iba a abrir mi propio negocio”, contó Hugo aseverando que su esposa y su madre le dieron apoyo incondicional, y luego transformó su sueño en su propio negocio Optima Funeral Home, leer nota completa en La Opinión.

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