Repsol podría verse forzada a asumir 600 millones de pérdidas

Argentina ofrece a Repsol el pago de 5.000 millones en bonos por YPF

Esta cantidad, que se entregaría con bonos a ocho, diez y doce años, permitiría a la petrolera venderlos en el mercado secundario y apuntarse rápidamente el ingreso en sus cuentas

Argentina ofrece a Repsol el pago de 5.000 millones en bonos por YPF
Antonio Brufau y Cristina Kirchner. RP

La Argentina de Cristina Kirchner ha planteado una oferta de pago de 5.000 millones de euros en bonos argentinos para compensar a Repsol por la expropiación de YPF.

Esta cantidad, que se entregaría con bonos a ocho, diez y doce años, permitiría a la petrolera venderlos en el mercado secundario -con algún descuento- y apuntarse rápidamente el ingreso en sus cuentas.

Con la cantidad planteada, Repsol se puede ver forzada a reconocer alrededor de 600 millones de euros de pérdidas, ya que tenía apuntada su participación del 51% en libros en 5.600 millones.

La oferta se realizó este 25 de noviembre de 2013 en una reunión en Buenos Aires en la que participaron el ministro de Industria, José Manuel Soria, el presidente de La Caixa, Isidro Fainé, y un equipo de ejecutivos de Repsol formado por el director general de Negocio, Nemesio Fernández Cuesta; el director de Exploración y producción, Luis Cabra, y el responsable jurídico, Miguel Klingenberg.

Todos ellos viajaron a la capital argentina para reunirse con el ministro de Economía, Axel Kicillof, el presidente de YPF, Miguel Galuccio, y el director general de Pemex, Emilio Lozoya, con el objetivo de abrir una negociación fructífera sobre la expropiación de la petrolera a la compañía española.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, no acudió a la reunión, ya que el Gobierno argentino siempre ha rehusado tenerle como interlocutor, pero la representación de la petrolera, indicaron, ha sido del máximo nivel, con la intención de poder realizar una valoración de la propuesta de forma rápida.

Según fuentes consultadas por este diario, el encuentro que comenzó por la mañana transcurría con buena sintonía. Esta reunión pretende sentar las bases de una serie de líneas rojas y el visto bueno a la misma se tendrá que decidir en el consejo de la petrolera de mañana.
Oferta de negociación

Hasta llegar a este punto, han sido muchos los pasos que se han tenido que dar, pero uno clave lo protagonizó el ministro de Industria, que planteó en su reciente visita a México una oferta de negociación de Repsol a la petrolera argentina con la mediación de Pemex.

La respuesta no se hizo esperar, ya que la argentina sabía que se arriesgaba a una demanda por 15.000 millones de dólares ante el Ciadi, y rápidamente se orquestó este encuentro al máximo nivel para plantear una oferta mejor que la realizada anteriormente.

En un primer momento, YPF planteó un pago de 1.500 millones de euros en bonos argentinos y activos de Vaca Muerta hasta totalizar los 5.000 millones de euros.

Esta oferta, que fue rechazada por el consejo de Repsol, valoraba muy alto el acre de Vaca Muerta, lo que suponía en la práctica una oferta de 3.500 millones de euros, según los cálculos que realizaron varias consultoras para la petrolera. Además, Repsol no quería mantener ningún compromiso inversor en el país.

La oferta además llega de la mano del nuevo ministro Axel Kicillof, uno de los ideológos de la expropiación, y que defendió en un primer momento que Repsol no debía recibir nada por los llamados pasivos ambientales.

YPF y Pemex plantearon una pinza a la petrolera para tratar de presionar en la búsqueda de una solución al conflicto, ya que la mexicana tiene urgencia en entrar en Vaca Muerta para poder resolver sus problemas.

La presión realizada sobre el Gobierno español y los contactos mantenidos con los accionistas de Repsol han servido para propiciar este acercamiento, aun a costa de que la relación entre el primer ejecutivo de Repsol, Antonio Brufau, y el director general de Pemex, Emilio Lozoya, ha quedado muy deteriorada.

Críticas de Pemex

Lozoya arremetió el pasado 5 de noviembre contra la gestión de Repsol y reiteró su ataque el pasado 20 de noviembre ya directamente a Brufau, al que acusó de tener un sueldo muy elevado.

De hecho, la compañía hizo circular un documento que criticaba la decisión de comprar un 10 por ciento de acciones propias a Sacyr, lo que le generó minusvalías con la posterior venta y al crédito que se otorgó a la familia Eskenazi para que desembarcara en el capital de la petrolera argentina.

En la presentación se aseguraba también que la retribución de Brufau entre 2011 y 2012 era de las más elevadas y estaba a la altura del responsable de Shell y por encima de BP, Total, Eni, OMV, Statoil y Galp.

Tal y como adelantó elEconomista el pasado viernes, Pemex estaba preparando un planteamiento global sobre la gestión de la compañía para el consejo del próximo 27 de noviembre y así ha sido.

Por otro lado, el presidente de Repsol prepara también sus armas para el consejo en el que su máxima intención será tratar de pacificar la situación. No obstante, los ánimos en estos momento son tensos y se sigue sin descartar que se acabe rompiendo la alianza con la mexixcana Pemex.

Brufau cuenta con apoyos suficientes en el consejo. El presidente de Sacyr, Manuel Manrique, ha pasado la semana en Colombia trabajando en la búsqueda de nuevos contratos, pero la intención de la constructora es apoyar al poder establecido, es decir, hacer lo mejor para la petrolera y no desestabilizarla.

La compañía que, además, debe afrontar la refinanciación de su participación en 2015, tenía la opción de desprenderse de sus acciones, lo que podría haber desequilibrado el consejo para ponerlo en contra de Antonio Brufau.

 

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