Las claves de la polémica reforma de pensiones impulsada por Jair Bolsonaro

Las claves de la polémica reforma de pensiones impulsada por Jair Bolsonaro
Jair Bolsonaro PD

Uno de los aspectos más importantes para la economía de Brasil es la polémica reforma de las jubilaciones del gobierno de Jair Bolsonaro. Según el propio Ejecutivo, el proyecto -que sufrió algunas modificaciones- cuenta con los votos necesarios para ser aprobado.

Sin embargo, medios brasileños afirman que muchos legisladores, al ser nuevos y -por ende- al no conocerse en exactitud sus orientaciones, podrían no darle luz verde y el resultado sería mucho más cerrado de lo que en principio parecía. El presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, avisó que podría someterlo a votación antes del receso legislativo que comienza el 18 de julio.

El proyecto presentado el pasado jueves 13 de junio ante una comisión parlamentaria con el respaldo de las bancadas oficialistas excluyó, sin embargo, algunas de las propuestas más polémicas que había esbozado el ministro de Economía, Paulo Guedes, como las que afectaban a las pensiones recibidas por ancianos indigentes o por trabajadores rurales.

Su relator, el diputado Samuel Moreira, tampoco incluyó en el texto los regímenes de jubilaciones de estados y municipios, pese a que gran parte de estos se hallan en complicadas situaciones financieras. El ahorro al que Guedes apuntaba -de 1,2 billones de reales (más de 300.000 millones de dólares)- en 10 años se vería así reducido a 913.400 millones, un nivel aún aceptable por los mercados, que podría completarse además con el traspaso de ciertos gravámenes.

Guedes podría en cambio sentirse contrariado por la exclusión de una pieza esencial de su proyecto: la transición de un régimen de reparto a otro de capitalización, donde los beneficios se obtienen según los aportes individuales de los trabajadores a lo largo de su carrera. Pero Moreira consideró en su informe que ese «no es el modelo más adecuado para un país donde los trabajadores tienen bajos ingresos».

Lo que cambiará

Brasil es uno de los pocos países que no exige una edad mínima para el retiro laboral. El régimen actual permite jubilarse a las mujeres que cotizaron durante 30 años y a los hombres que lo hicieron durante 35, sin una edad mínima, aunque el monto del beneficio mejora para quienes prolongan su vida laboral.

Un beneficio parcial puede ser obtenido por mujeres de 60 años y hombres de 65 si suman 15 años de contribuciones.
En la «Nueva Previsión» social se impondrá una edad mínima para gozar de una jubilación integral: 65 años para los hombres y 62 para las mujeres que hayan cotizado durante 35 y 30 años respectivamente. Algunas categorías tendrán algunas ventajas: los profesores podrán jubilarse 5 años antes (si cotizaron 25 años) y los policías y agentes penitenciarios podrán retirarse a los 55 (si cotizaron 30).

Los desafíos

En 2018, el déficit de las cajas de jubilaciones (públicas y privadas, de estados y municipios y de los militares) sumó 362.000 millones de reales (casi 100.000 millones de dólares al cambio promedio de 2018), equivalentes al 5,5% del PIB. En 2011, representaba 2,1% del PIB.

La degradación se dio en un marco de fuerte recesión en 2015-2016 y de débil crecimiento en los años siguientes, por lo cual los críticos del proyecto afirman que las cuentas podrían restablecerse parcialmente cuando la principal economía latinoamericana se recupere con cierto vigor. Pero existe un consenso que va más allá de las bases del gobierno sobre la necesidad de algún tipo de reforma en un país que envejece rápidamente.

En 2018, un 9,2% de los 209 millones de brasileños tenía más de 65 años. En 2060, serán 25,5%, según proyecciones oficiales.

Otros puntos importantes

1-Los que más ganan contribuirán más

Las retenciones en los salarios se pretenden unificar tanto para los trabajadores del sector privado, como para los del sector público. Serán además progresivas, es decir, los que tengan un salario mayor, contribuirán más al sistema; y los que perciban un sueldo menor, se les retendrá menos.

2- Las Fuerzas Armadas quedan por fuera de esta reforma

Los militares no se encuentran en el régimen general de cotización y disfrutan de uno diferenciado, que no se verá alterado al menos por esta reforma. Sin embargo, el Gobierno de Bolsonaro, quien es capitán de la reserva del Ejército, se ha comprometido a elaborar un texto para modificar de alguna forma el régimen de las fuerzas castrenses.

3- Restricción a la acumulación de beneficios

El texto enviado por el gobierno al Congreso también prevé un cambio en cuanto a la posibilidad de sumar varias pensiones. Con la nueva reforma, el trabajador tendrá derecho a la de mayor valor y a una parte de la otra, cuya parcela será mayor o menor dependiendo del valor de esta.

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